El evento pretende reconectar a la ciudad con el significado histórico de este afluente, cuyo nombre original, Vicachá, significa “el resplandor de la noche”, aludiendo al brillo que sus aguas emitían bajo la luz lunar e iluminaban a los pobladores que habitaban sus alrededores. Este circuito se propone recuperar ese simbolismo, revitalizando la historia y el valor espiritual del río en el corazón de La Candelaria. El evento, que se llevará a cabo el 22 de noviembre, contará con activaciones artísticas en establecimientos aliados de La Candelaria, entre ellos Casa San Felipe, Sedual, Masaya, Nativa, DiAmato, La Aldea, Skal, Infiniti, Café Bogotá y otros espacios del sector cultural y gastronómico. Habrá muestras de danza, teatro, narración y música a lo largo del recorrido.
Conocido entre los muiscas como Vicachá, que significaba “el resplandor de la noche”, el río San Francisco abasteció de agua por casi trescientos años a Bogotá. Su nombre fue cambiado tras el establecimiento de la comunidad religiosa franciscana en 1550 y la consecuente construcción de la iglesia de San Francisco. Al decir de los cronistas tenía las “aguas más dulces” y por ello sirvió como fuente al acueducto de Aguanueva, inaugurado en 1757. Su intenso caudal sirvió también para girar las palas de los ocho molinos que surtían de harina de trigo a la ciudad.
Durante la Colonia, y hasta finales del siglo XIX, eran comunes en la vera del río enjambres de lavanderas que hacían su oficio. En las temporadas de invierno, las crecientes solían anegar las casas aledañas y llevarse por delante a personas, muebles y animales.